• Debemos intentar saciarnos en las corrientes da Agua Viva que brotan de Jesucristo y de su Evangelio, para que de este modo nosotros nos convirtamos también en ríos de agua viva;
• Debemos ser anunciadores de la Buena Noticia. El Fuego es el elemento inspirador de la misión marista. La Buena Notícia que brota del Evangelio alimenta la llama que queremos compartir con todos, sobretodo con aquellos que no conocen aún esa Buena Noticia y a su Autor. El Fuego revela la dimensión apostólica y misionera de todo marista.
• Como hermanos y hermanas en Cristo, tenemos una Mesa que hay que compartir. Somos invitados a construir comunión. Jesucristo invitó a sus discípulos en la Última Cena y continúa hoy invitando en cada Eucaristía. Para la comunidad de Marcelino, la mesa de La Valla representa un poderoso símbolo de familia y servicio.
• Caminamos en la fe. La fe es nuestro Camino. La vida es un misterio que poco a poco se va revelando. Caminamos y encontramos belleza y desencanto, certeza y duda, alegría y angustia, pero… caminamos. Y en la fe sabemos también que Cristo es nuestro camino. La vida marista, no puede ser vivida plenamente fuera de ese camino
.• La Roca es la imagen de las certezas, de los fundamentos de lo que ya hemos recorrido y de lo que todavía ha que recorrer. ¿Para donde vamos? ¿A quién pertenecemos? ¿De quién somos responsables? Estas cuestiones tan humanas serán más pacificadoras si verdaderamente nos comprometemos a buscar el verdadero sentido de nuestra vida. Un sentido que encontraremos en Dios, la roca segura y fuerte en quién podemos confiar.
jueves, 15 de mayo de 2008
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